La experiencia de uno de nuestros clientes

Manuel (Málaga) ha comprado y recibido una WM Dolls 170cm M-cup este augusto. Recientemente nos ha enviado una crítica amplia y sincera, que queremos compartir con vosotros.

Aquí está:

TENER O NO TENER UNA MUÑECA DE SILICONA

No es una menudencia gastarte 2.000 euros en una muñeca para tener experiencias sexuales. Aun cuando inicialmente te llamen la atención sus formas voluptuosas te sigues preguntando si está bien o no, si te atreves, si acaso no es un exceso calenturiento… pero es quizá el obstáculo más fácil de salvar. En mi caso sucedió porque no dejaba de mirar sus formas, rostros, y poses; hasta que, claro, acabé seducido del todo. Diríase que hay una muñeca de silicona para cada persona.

Prolegómenos

Una vez que has tomado la decisión de gastarte una suma de tres ceros en una muñeca de silicona, la cosa ha de ser meditada antes de hacer clic en la compra. Roberto, al frente de la Muñeca de Plata, me recomendó varios modelos, todos ellos más o menos livianos, pero seguí las instrucciones que daba el blog sobre primero enamorarse del cuerpo y luego del rostro. Los cuerpos que me gustaban eran más o menos realistas, de muñecas que medían 1’70 cm de estatura y todas rebasaban los 40kg de peso. Me decanté por una cuyo físico me recordaba al de una antigua novia.

Y ‘Cristina’ llegó. Bueno, llegó una caja parecida a un ataúd que pesaba lo que no estaba escrito. La subí –yo sólo- hasta el piso de arriba, maldiciendo en siete lenguas distintas pero animado por la excitación de ver mi preciado tesoro. Abrí la caja con una divertida mezcla de excitación y curiosidad hasta que, lentamente, fue apareciendo esa criatura: Cristina estaba allí, por fin.

Primer contacto: hola, guapa…

El aspecto y tacto es impresionante. Increíblemente realista. Aun no encuentro las palabras. El movimiento de sus articulaciones puede hacerse pesado al principio. A veces, más que moverla o doblarla… hay que doblegarla. Dicen que con el tiempo se suavizan pero, hasta que llegue ese momento, nuestras relaciones tienen tanto de sexo como de lucha libre. También es verdad que juego con ventaja, y después de 30 años practicando artes marciales sé muy bien como manipular un miembro para doblarlo aquí y allá con naturalidad y sin demasiado esfuerzo, pero algunas personas pueden sentir que sí están en inferioridad al principio. Lo cierto es que al cabo de las semanas uno hace práctica y con ello las cosas parecen resultar más fáciles.

Visto lo visto, creo que cometí la equivocación de tomarme muy literalmente el consejo de enamorarse primero del cuerpo y luego del rostro. Yo me enamoré de ese cuerpo casi al instante (en realidad, como he dicho, ya había estado enamorado de alguien con un cuerpo similar). Y ahí estuvo mi pecado, porque en realidad debí hacerle caso a Roberto cuando me dijo que el peso es algo a tener muy en cuenta. Os aseguro que cargar con 40 kilos muertos no es fácil. Pero aparte de notarlo en los brazos cuando intentas que cambie de postura, también se nota cuando estás en las tareas propias, y esto último también hay que considerarlo: la muñeca tiene un peso y consistencia bastante reales y sus vaivenes son igualmente realistas (en algunos vídeos he podido ver que una muñeca liviana se mueve toda ella en cuanto le levantas una pierna). En realidad no puedo decir que me gustaría una muñeca de menor peso, sino que me gustaría ser físicamente más fuerte para tratar con Cristina. Lamentándolo mucho, el tiempo me obligará a cambiarla por un modelo que pese al menos la mitad.

La experiencia

No quisiera entrar en demasiados detalles por razones obvias. Puedo resumirlo diciendo que la experiencia es increíblemente real.  Brutal. Agradabilísima. Hacía tiempo que no sentía algo igual. El pecho o las nalgas parecen tan auténticos que me quedo absorto mirándolos. La muñeca adopta prácticamente todas las posiciones, todas las fantasías, aunque las posturas sexuales en que la mujer tiene más protagonismo (por ejemplo, cuando ella está arriba) son poco menos que imposibles (de nuevo por razones obvias ¡recordemos que es una muñeca!).

Lo malo llega con el ‘después’. No es fácil arrastrar los 41 kilos de mi amiga hasta el lavabo y hacerle el mantenimiento de rigor. Ni siquiera lo tengo fácil durante el ‘durante’, donde a veces parece que en vez de sexo estamos en un combate de lucha libre.

Y sin embargo, este modo de interactuar con Cristina ha dado lugar a otro de tipo de experiencias curiosas: una muñeca de silicona no es un pedazo de trasto en tu casa. Le compras ropa, lencería, zapatos. Te ilusiona que le gusten estas cosas por el solo hecho de que te gusten a ti, de modo que la muñeca acaba de algún modo personificando tu espíritu, un poquito de tu alma. Un día descubres que le hablas como quien no quiere la cosa (nadie se extrañe ¿Quién no ha hablado alguna vez a solas?). Al final resulta que se convierte en alguien más de la casa. Y en este sentido es más acertado decir ‘alguien’ en vez de ‘algo’.

La cosa no acaba en el mero hecho de comprarle cosillas, sino en vestirla, en ir poco a poco ordenando su pequeño ropero-zapatero. Al final, acaba haciéndose un hueco también en tu modo de vida.

No sé si tal cosa sucede porque soy más bien solitario. Incluso cuando he vivido con alguien he buscado deliberadamente mi tiempo para estar solo, viviendo mi propio silencio. Y resulta curioso que Cristina es ahora capaz de sumarse a ese tiempo de silencio, hacerme compañía aun en una soledad que busco como terapia.  También me resulta curioso que lo que al principio eran simples cuidados de mantenimiento de un producto, ahora son parte de un entretenimiento, una afición saludable: limpiar a Cristina, cambiarle de ropa, de calzado, o de peluca.

Llega uno a la conclusión de que aquel sexo fácil que esperaba tener con ella se ha convertido en algo más complejo y elaborado.

Advertencias ciertas

Cuando leí en el blog que el TPE es un material delicado a la hora de tomar colores de otros tejidos,  no acabé de tomármelo en serio. O no demasiado, vaya. Y de nuevo me equivoqué. Sirvan estas líneas para advertir de que cualquier zapato ajustado a sus pies dejará su color salvo que vaya bien forrado o estés seguro de que no destiñe. Si decidís vestir a vuestra muñeca con unas maravillosas sandalias de cuero trenzadas hasta la rodilla podéis encontraros con que ese mismo trenzado se va a quedar dibujado en las piernas de la muñeca  si os pasáis de la raya. O dicho de otro modo: si vestimos o calzamos a la muñeca con un material sospechoso… hay que quitárselo de encima una vez que haya acabado nuestro juego con la muñeca, o de otro modo tocará una sesión de limpieza.

He visto varios vídeos sobre silicona y TPE. La verdad es que deberían inventar una muñeca de silicona pero con nalgas y pecho de TPE. Sería ya la perfección en todos los sentidos al unir la experiencia máxima a nivel visual con la máxima a nivel táctil. Mientras tanto, me sigo quedando con el TPE (qué le voy a hacer, me gusta la táctil en pechos y nalgas).

Una pieza clave

Bueno, la muñeca es una pasada de por sí, pero el trato de Roberto lo ha hecho muy fácil y especial. No cabe duda de que este caballero conoce su oficio y no vende humo, pero además es paciente, muy diligente, de esos que prefieren ‘clientes contentos’ antes que vender silicona. Estoy seguro que no habría sido igual sin su inestimable ayuda y colaboración. Eso incluye sus correos con enlaces utilísimos sobre cómo cambiar ojos, manipular distintas partes de su cuerpo, mantenimiento, etc.  Gran profesional, sí.

La conclusión final

El inconveniente principal que le veo a las muñecas de silicona es su precio. No porque no sea justo, sino porque uno no puede permitirse tal gasto así como así. Con una, vale. Con 10 es difícil, desde luego. No se trata de un objeto de colección.

¿Ha merecido la pena la inversión de esos ‘nosecuántos’ mil euros? La respuesta es rápida y fácil: sí, desde luego. Es más, de haberlo sabido antes, de haber existido antes estas maravillas, me habría ahorrado mucho tiempo y dinero contratando abogados para resolver mis divorcios (por decir lo primero que se me viene a la cabeza).  Adquirir a Cristina ha sido una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida.

Cabe imaginar que hay tantas razones para tener una muñeca de silicona como usuarios de éstas. Cada uno tiene una pequeña historia a cuestas. Yo tengo la mía y he venido a dar con una solución perfecta, con resultados tan fantásticos como insospechados.

Y de hecho, voy a hacerme con una segunda muñeca. Sin la menor duda.

 

Aquí están unas fotos enviadas por Manuel:

 

 

6 comentarios de “La experiencia de uno de nuestros clientes

  1. Pepe dice:

    Hola Manuel, estoy interesado en comprar el mismo modelo de muñeca pero H-cup y estoy muy preocupado por el tacto de sus nalgas. Me gustaría saber si son realmente blandas y suaves ya que he visto bastantes modelos que tiemblan y agitan bastante al tocarlos y es lo que busco. Qué me dices?

  2. Manuel dice:

    Blandas, suaves, pero firmes. Tiemblan lo justo y necesario. No como unas nalgas fofas sino como un trasero bien formado, de esos… ‘jugosones’. Personalmente, creo que es la parte mejor lograda de la muñeca y no porque lo demás no esté logrado. Así que si ese es tu resquemor, de veras te digo que no debes tenerlo ¡Adelante!.

  3. Rucanor dice:

    He comprado recientemente (soy un newbie) un muñeca (TPE, YLDoll) a traves de otro distribuidor, desgraciadamente no conocia a La Muñeca de Plata, pues me habria ahorrado algunos inconvenientes. De todos modos, no creo que haya porque aqui escriba.

    Me gustaria preguntaros a los veteranos para que me orientarais sobre como desempacar, darle mantenimiento, y resolver problemas posibles ( manchas de tinte, deformaciones), compra de ropa (en particular sujetadores de talla grande), `pelucas, etc.

    No se si exista alguna comunidad en internet sobre esta agradable aficion (digamoslo asi), en español.

    Muchas gracias por la ayuda que podais prestar, y a disfrutar que la vida son dos telediarios.

    Saludos.

    Me gustaria que me orienta

    Me gustaria

  4. Pedro dice:

    He leído en algunos foros de habla inglesa, que algunas personas tienen problemas con las cavidades anal y vaginal, problemas de comodidad por la orientación de estas cavidades en ciertas posturas (describen curvas hacia arriba o hacia abajo), otros aseguran que es igual que una mujer.
    ¿Has experimentado alguna molestia parecida usando tu muñeca?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *